La Aldea de Adictos …

Julie Jacobson(AP) nos expone la cruda realidad de una aldea en Afganistán atrapada por una de las enfermedades más destructivas de nuestros tiempos, la adicción a las drogas, esta serie de imágenes muestra a una familia entera esclavizada por su adicción al opio, llegando al punto de vender sus animales, sus tierras y hasta su comida del día para poder comprar su droga.

Se abre la puerta de casa de Beg y el espeso humo del opio sale corriendo hacia el aire frío de la montaña. Apenas pasan de las 8 a.m. y la familia de seis personas, incluyendo a un bebé de 1 año de edad ya están acurrucados alrededor de la pipa de opio. Beg, de 65 años, inhala y exhala una nube de humo, pasa el tubo a su esposa, ella se lo pasa a su hija, la hija sopla el humo hacia la boca del bebe y sus pequeños ojos ruedan en su cabeza. Sus rostros están demacrados, su cabello enredado, huelen.

En decenas de aldeas de montaña en este rincón de Afganistán, la adicción al opio se ha vuelto tan arraigada que familias enteras son adictos, la adicción se mueve de casa en casa infectando a comunidades enteras. De una sola familia hace años, hasta por lo menos la mitad de la población de Sarab, 1850 son adictos ahora.

Afganistán suministra casi todo el opio del mundo, la materia prima utilizada para fabricar heroína y aunque se exporta la mayor parte de la cosecha mortal, se deja suficiente para formar un ciclo de adicción. Hay por lo menos 200, 000 adictos al opio y la heroína en Afganistán.

A excepción de unas pocas alfombras sucias, la casa de Beg no tiene prácticamente nada, ha empeñado todas las pertenencias de su familia para pagar por drogas. “Estoy avergonzado de lo que me he convertido”, dice Beg, “He perdido mi autoestima, he perdido mis valores, tomo la comida de este niño para pagar por mi opio” dice señalando a Mamadin, su nieto de 5 años de edad, “Simplemente se queda con hambre”.

“Llevo fumando opio por 18 años” dice Jan quien envió a su hijo de 14 años a trabajar con los traficantes de drogas para ayudar a pagar los narcóticos.

Los antepasados de Beg eran dueños de muchas de las tierras de la aldea, localizadas junto a un arrollo que brota al final de un cañón en la provincia de Badakshan. Beg alguna vez tuvo 1200 ovejas, las vendió para pagar las drogas, sus tierras siguieron.

Ha convertido su espaciosa casa, una vez llena de alfombras ornamentales, en una capa de barro. Cultiva papa en lo último que queda de sus campos y cada vez que llega el tiempo de cosecha, tiene que tomar una decisión, dar a de comer a sus nietos o comprar opio, usualmente se queda con las drogas.

Necesidades básicas como el jabón hace tiempo quedaron olvidadas, “Si tenemos 50 centavos, compramos opio y lo fumamos, no lo utilizamos para comprar jabón y lavar nuestra ropa” explica Raihan, hija de Beg y mamá del bebe de 1 año. El niño lleva una camisa sucia y no lleva ropa interior, “Puedo estar sin comida, pero no sin opio”.

Raihan ya era adicta al opio durante su embarazo haciendo a su hijo adicto desde el nacimiento, “Cuando nació, lloraba día y noche, pero cuando ella sopla el humo en su cara, se duerme” dijo Beg.

Los pocos centros de tratamiento del país están en ciudades lejos de aldeas como esta. Incluso aquellos que pueden llegar a las ciudades a menudo no pueden obtener ayuda. La clínica en la provincia de Takhar, la más cercana a Sarab, tiene una lista de espera de 2000 personas y sólo 30 camas. Así que los aldeanos se están literalmente ahogando en opio.

También consumen cuando están enfermos, basándose en sus propiedades anestésicas, ya que el opio también es utilizado para hacer morfina, “El opio es nuestro médico”, dice Beg, “Cuando te duele el estomago, fumas, después un poco más y un poco más y después eres adicto, una vez que estas atrapado, se acabó, estás acabado”.

La adicción a cualquier tipo de droga es un problema que no se debe subestimar ni tomar a la ligera, realmente dudo que haya una persona que pueda controlar del todo  su uso, sus propiedades analgésicas, sedantes o alucinantes pueden llevarte a falsos mundos o falsos estados de tranquilidad, pero finalmente regresas a una realidad en la que la adicción te está esclavizando, destruyendo y consumiendo poco a poco o simplemente tal vez nunca tienes la posibilidad de regresar. Definitivamente un tema controvertido, ustedes que opinan?

fuente 1, 2

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~ por Serch en septiembre 5, 2009.

2 comentarios to “La Aldea de Adictos …”

  1. interesante artículo, cruel realidad… me deja sin palabras la dregradación a la que la adicción puede llevar a una persona.

  2. Claro, es terrible como puede llegar a destruir a una persona o a una familia entera.

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